La Vida Es Bella Si La Quieres Ver Bella: Cómo Disfrutar Tus Años 50+

Paperback | June 25, 2014 | Spanish

byLilia Reyes Spindola

not yet rated|write a review
Los temas que se tocan en este libro son aquellos que llegan como un vendaval de pensamientos,llenos de suposiciones e inseguridades cuando se llega a los temidos cincuenta y tantos… en adelante y muchos más.

El miedo de acercarse al tiempo de la vejez, al espacio de las limitaciones físicas y emocionales, trae depresión. La intensión del libro es contagiar la esperanza de que en esta etapa de la vida poseemos ya la riqueza de las experiencias, es la etapa de practicar del bello arte de madurar, pues la prisa y el apuro nos han dejado de latigar.

Tenemos más capacidad de observar y escuchar, cualidades que nos permiten comprender más y juzgar menos. La edad bien aceptada llega con gran dignidad y respeto sí aprendemos pensar felicidad y a sentir agradecimiento por el tiempo que nos sigue regalando la vida.

Este libro está lleno de consejos que nos ayudan a cambiar la actitud mental, viendo de frente a todos los miedos que nos acosan y que poco a poco nos convierten en victimas y esclavos de la edad, no se vale que la sociedad nos etiquete en un rango sin evaluar antes la capacidad personal de cada ser humano.

Está dirigido a hombres y mujeres viendo así los diferentes aspectos de como afecta a unos y a otros las inseguridades. Incluye entrevistas cortas para conocer como piensan, como sienten y como actúan, se realizarán.

El libro habla del aspecto de los cambios hormonales, así también de la forma en que se aceptan los pensamientos negativos. Es importante entender que se debe ver el futuro con esperanza.

Incluye prácticas sencillas para saber como realizar el cambio de actitud mental y emocional, tiene afirmaciones y una meditación final. Los capítulos están divididos para hombres y mujeres.

Pricing and Purchase Info

$18.95

In stock online
Ships free on orders over $25

From the Publisher

Los temas que se tocan en este libro son aquellos que llegan como un vendaval de pensamientos,llenos de suposiciones e inseguridades cuando se llega a los temidos cincuenta y tantos… en adelante y muchos más.El miedo de acercarse al tiempo de la vejez, al espacio de las limitaciones físicas y emocionales, trae depresión. La intensión d...

Lilia Reyes Spíndola nació en México DF, hija de un embajador, y su vida está llena de experiencias pues desde muy pequeña viajó y vivió en muchos países, esto le enriqueció al conocer tantos seres humanos con costumbres y culturas diferentes, algo que le ha permitido conocer sentimientos que le han dejado como herencia el querer adent...

other books by Lilia Reyes Spindola

Format:PaperbackDimensions:240 pages, 9 × 6 × 0.67 inPublished:June 25, 2014Publisher:Penguin Publishing GroupLanguage:Spanish

The following ISBNs are associated with this title:

ISBN - 10:014751021X

ISBN - 13:9780147510211

Look for similar items by category:

Customer Reviews of La Vida Es Bella Si La Quieres Ver Bella: Cómo Disfrutar Tus Años 50+

Reviews

Extra Content

Read from the Book

Lilia Reyes Spíndola, escritora y comunicóloga, nació en México, pero siendo su padre embajador de este país, tuvo la oportunidad de vivir y educarse en diferentes lugares del mundo. Ha trabajado en radio y televisión y tiene en su haber dieciséis libros publicados, entre los cuales se encuentran los siguientes más vendidos: Pensamientos para ser feliz, El Chaman de Machu Picchu, Basta de miedos vive feliz y 365 pensamientos para atraer prosperidad a tu vida.Su guía y maestra espiritual fue la Madre Teresa de Calcuta y esta vivencia la llevó a difundir el camino hacia el despertar de la conciencia. Actualmente imparte conferencias sobre la Enseñanza de Pensamiento en instituciones gubernamentales y empresas privadas. Su intención es poder contribuir a construir un mundo mejor.Visita su sitio: www.liliareyesspindola.com.mx.Quiero decirles que este libro lo estoy escribiendo con todo el amor y todo el respeto que soy capaz de sentir. No quiero ofender el sentimiento de las personas que me leen al expresarme con esta sobredosis de positividad que he llegado a desarrollar en mí, pues mi intenso amor a la vida me impulsa a querer contagiar a mis semejantes con mi mismo sentimiento.Estoy consciente de que somos seres únicos y que nuestras realidades también son únicas y diferentes. Hay vivencias más fáciles, más leves, llenas de alegría, y sé también que hay otras realidades con circunstancias más difíciles, más duras y con sufrimiento.Mi intención al escribir este libro es aligerar el peso de las vivencias con opciones mentales y emocionales positivas visualizadas desde el aspecto de la conciencia para poder transformarlas en experiencias mejores. Todo depende de la aceptación y la decisión de aplicar una nueva forma de pensar, sentir y actuar ante los desafíos y los misterios que nos diseña la vida.¿POR QUÉ ESTÁS LEYENDO ESTE LIBRO?Puede haber muchas razones, pero la principal es que tienes interés en saber cómo enfrentar esta tercera etapa de tu vida. Con el pasar de los años, comienzan los cuestionamientos como: ¿Qué irá a pasar en mi vida? Es natural, es un reto, es un viaje sin retorno, así es que debemos seguir avanzando y adaptándonos a los cambios que vienen.Este libro te ofrece un conjunto de reflexiones y sugerencias para allanar el camino de este viaje incierto que nos lleva a la madurez, tal vez forzada por los años. Debemos entender que tenemos que echar mano de todas nuestras cualidades, vivencias y ganas para continuar con una actitud positiva, sumando no restando. Traemos con nosotros la gran riqueza de la experiencia, debemos aprovecharla.Todos los cambios son positivos porque nos permiten diseñar nuevas alternativas, nos vuelven creativos, y lo peor que podemos hacer es huir de ellos buscando excusas, perdiendo el tiempo presagiando desgracias. Debemos aprovechar la energía de la transformación, porque transformarse significa crecer hacia un punto más alto. No hay nada que no podamos realizar; estamos equipados para podernos sobreponer a infinidad de pruebas pues poseemos dentro y fuera de nosotros todo lo necesario. Así es que vamos a comenzar esforzándonos para salir victoriosos del reto de la edad madura.¡El cambio de actitud ante la vida cambia el rumbo del destino!Escribí La vida es bella si la quieres ver bella porque no se vale que al llegar a esta etapa de la vida, de los cincuenta, sesenta y más, una gran mayoría de seres pensantes adopte la molesta actitud de la resignación, acepte la errada idea de la sociedad de que la edad madura que ellos llaman vejez ya se aproxima a pasos agigantados, y comience a inventar limitaciones. Por el contrario, estoy muy convencida de que la vida a los cincuenta y tantos es el comienzo de una etapa maravillosa y completa.Mi intención con este libro es convencerte de que es un mito cruel, que depende de ti el que aceptes que te encasillen y te digan cómo debes pensar, sentir y actuar, porque así debe ser o así se usa. Tú puedes cambiar este concepto y vivir esta época de madurez con alegría y esperanza, pues ya traes contigo un baúl lleno de experiencias invaluables, ya te graduaste, ya aprendiste muchas cosas por las lecciones que recibiste de la vida y ahora tienes el privilegio de disfrutar al haber recorrido un sendero que hoy tiene un sentido. Ya sabes lo que quieres, tienes la capacidad de entender la importancia que tiene el vivir en el aquí y en el ahora, aprovechando cada instante con conciencia, pues tienes la bendición de haber llegado hasta aquí, privilegio que otros no han tenido.Debemos aprender a visualizarnos como seres maduros, completos, llenos de salud, con ilusiones que podemos aterrizar, inteligentes porque ya hemos practicado el pensamiento y, sobre todo, con muchas ganas de vivir bonito. En La vida es bella si la quieres ver bella te voy a ayudar a desnudar complejos, a analizar el significado de palabras que usas sin darte cuenta, de conceptos caducos que estorban para poder evolucionar y así crear alas en tus pensamientos, que te permitirán volar alto, para ver desde arriba y con claridad todas las creencias falsas en las que estás inmerso.Escribo este libro convencida de que todo es posible si se tiene el propósito y la intención correcta y consciente. Llevo años poniendo en práctica todo lo que he entendido sobre los pensamiento positivos y el sentimiento de amor, y me ha dado un excelente resultado.Hoy existiendo y viviendo en la edad madura, soy inmensamente feliz. Deseo con toda mi alma que tú también lo logres.¿QUIÉN SOY YO?Simplemente soy una maestra de la vida por todos los años que he vivido en este hermoso mundo y por todas las experiencias que me he creado. Quizá pienses, “Qué soberbia mujer que se llama a sí misma ‘maestra de la vida’”. pero déjame decirte que creo que tengo ya derecho de antigüedad en la vida.Ni pienses que te voy a confesar mi edad porque me salo y me puedo convertir en viejita si lo acepto mentalmente. Por eso prefiero llevar la cuenta de los años gozando cada momento con el amor de mi esposo, de mis hijos, de mis nietos, de mis hermanas, de mis amigos del alma y con todos aquellos que son mis lectores, pues siento que todos son mis logros de amor.Anhelo que este libro, que entra en el proyecto que yo llamo “enseñanza del pensamiento”, apoye y ayude al cambio de la actitud mental y, en consecuencia, emocional de aquellos seres bellos que se atormentan con la manipulación del concepto de cómo han pasado los años. No se dan cuenta de que al aceptarlo negativamente en su vida se convierten en víctimas indefensas del sufrimiento, de los “no puedo con esta vida”, faltándose así profundamente el respeto pues es una forma de negarse el derecho de ser:inmensamente felicespor el solo hecho de estar vivos.¿Por qué te puedo sugerir un cambio?   • Porque alguna vez tuve un ataque de pánico.   • Porque me puedo catalogar como llorona.   • Porque fui experta en suponer.   • Porque he sentido miedo, fui claustrofóbica.   • Porque superé un divorcio y me volví a casar.   • Porque fui por un tiempo adicta al sufrimiento.   • Porque he tenido pérdidas de seres que amo y se han ido.   • Porque ya tengo más de cincuenta y tantos años...¿Qué me ayudó a superar todas estas actitudes negativas?   • Mi intenso amor a la vida.   • Mi fe consciente del poder de Dios dentro de mí.   • Aprendí a pensar felicidad.NO PERMITAS QUE NADIE MALTRATE TUS SUEÑOSLos temas que se tocan en este libro son aquellos que llegan como un vendaval de pensamientos, llenos de suposiciones e inseguridades cuando se llega a los temidos cincuenta y tantos, sesenta y tantos y más.El miedo de acercarse al tiempo, al espacio de las limitaciones físicas y emocionales, trae depresión. Mi meta es contagiarte la esperanza. En esta etapa de la vida poseemos ya la riqueza de las experiencias, tenemos más capacidad de observar y escuchar, cualidades que nos permiten comprender más y juzgar menos. Es la etapa de practicar el bello arte de madurar, pues la prisa y el apuro nos han dejado de azotar.La edad bien aceptada llega con gran dignidad y respeto si aprendemos a pensar felicidad y a sentir agradecimiento por el tiempo que nos sigue regalando la vida.Para que las afirmaciones funcionen, se deben escribir en primera persona y en tiempo presente para que al trabajar con ellas sientas que eres tú el que las está aplicando y así podrás disciplinar tu mente enseñándole a practicar el pensamiento positivo. Son ejercicios mentales que ayudan a cambiar la actitud de pensar negativamente.En el libro te cuento mis experiencias personales, porque es lo que yo he vivido y he podido superar aplicando el trabajo de conciencia que estoy transmitiendo y que ha cambiado mi realidad. Te explico esto para que no creas que soy una ególatra, insoportable (bueno, soy un poquito, que es sano). Solo escribo sobre aquello que he comprobado personalmente que sirve, porque lo he aplicado, y te recomiendo aplicar este método de la “enseñanza del pensamiento” a través de las afirmaciones, porque solo leído no da los mismos resultados. ¡Te prometo que te cambiará la vida!Con todo mi amor,Tu amiga Lilia1Siempre cuesta trabajo empezar a escribir un libro. No sabe uno por dónde empezar. Es curioso, pero ya he comenzado otros libros sentada volando en un avión. Tal vez es porque me inspira mucho estar cerca del cielo, así es que hoy inicio esta maravillosa aventura contigo, volando alto.Hace tiempo que estoy nadando en estas aguas de la edad madura, y les quiero decir que no pasa nada trágico. Claro, llegan muchos cambios, pero si uno continúa amando la vida y viéndola bella, los cambios se aceptan con una sonrisa.Es verdad que se pierde flexibilidad física, pero se ganan flexibilidad mental y emocional. La madurez no tiene una edad definida porque hay adultos muy inmaduros y hay jóvenes con madurez. El arte de madurar se tiene que practicar. Si todavía no has aceptado la madurez en tu vida, espero poder ayudarte a descubrirla —¡nunca es tarde!—.LA MADUREZDesde que nacemos empezamos a acumular edad. Es más, el tema de la edad generalmente duele. Claro está que hay una etapa en la cual de repente “nos damos cuenta” de que el tiempo se ha ido volando y, con cincuenta y tantos, se supone que ya estamos inmersos en la llamada “madurez”. ¿Pero realmente entendemos el significado de madurez? La madurez la tiene alguien que se ha esforzado por crecer interiormente, y eso quiere decir que la conciencia es la que te está impulsando a aceptar la responsabilidad de ser tú mismo.Entonces, la madurez surge de la conciencia, llega cuando te “das cuenta” y pones atención en todo lo que haces. Tus experiencias las creas con pensamientos, sentimientos y actos con la intención correcta. Un individuo con madurez se observa para no cometer los mismos errores. Con la madurez llega el equilibrio, se entiende y se comprende lo que pasa en la vida, tiene una fragancia especial, tiene una belleza apacible, es inteligente, es sensible, es amorosa y, sobre todo, es respetuosa.Una persona que madura empieza a ver la vida con nuevos ojos, a apreciar cada experiencia que vive con admiración —cualidad que poseíamos cuando éramos niños y que se nos va olvidando a través de los años, porque el ego nos distrae y nos vuelve soberbios ante las cosas de la vida sorprendentes y simples—. Pero, a medida que maduras, nuevamente te vuelves sensible ante la belleza, la bondad, los niños. Tienes la capacidad de escuchar y perdonar más fácilmente, porque has adquirido un nivel de comprensión más alto.La vida se enriquece a medida que crece en ti el amor, y cuando te das cuenta te vuelves a hacer amigo de la naturaleza y te acercas a ella y al silencio. Eres capaz de comenzar a meditar, buscas en donde se encuentra tu templo interior y te quitas los zapatos para entrar en él, simbolizando así que dejas afuera el mundo de los pensamientos materialistas, el ruido y la prisa, para poder encontrarte a ti, a tu ser.En este instante se inicia una nueva etapa en tu vida. Aprendes a bailar con tus experiencias, las sientes, las ríes, las sufres, pero disfrutas al saber que has vivido con plenitud, o te das cuenta de que no te has arriesgado lo suficiente para vivir feliz, que la vida misma es tu recompensa, pues ya te la mereces, por haberte dado la oportunidad de vivirla. Por eso insisto a través de este libro en que reemplaces la palabra “envejecer” por “madurar”. Quiero que crezcas y dejes de enfocarte en las quejas de lo que has perdido, y vuelvas tu mirada al privilegio de haber llegado hasta aquí, con todas tus vivencias y logros que te permiten comprender la necesidad de ser tú mismo.La actividad positiva mental, emocional y física es lo que mantiene joven por más tiempo al ser humano. Se puede caer en la actitud negativa con facilidad, por comodidad, por flojera. Y cuando eso ocurre entra galopando la vejez.El otro día, en una reunión, un amigo médico neurólogo comentó que se estima que un individuo medio tiene unos setenta mil pensamientos al día, y lo más triste es que dicen que el 95% de estos pensamientos son iguales a los del día anterior. No me digan que no es alarmante. Imagínense el diálogo interno que tenemos con nosotros mismos, ¡qué aburrido siempre pensar y decirnos en silencio lo mismo! Es más, es muy posible que si esto ocurre en nuestro interior, nuestra comunicación con los demás también sea pura repetición. ¿Se dan cuenta del desperdicio de nuestra maravillosa imaginación?Para acabarla de fastidiar, generalmente, de esos pensamientos repetitivos, la mayoría son negativos. ¡Qué poquito nos queremos!Si despertamos conciencia, y nos “damos cuenta” del daño que nos estamos haciendo, podemos reestructurar con nuestros pensamientos la percepción del tiempo y entonces lograríamos incluso retrasar el proceso de envejecimiento físico, ya que el cuerpo de una persona es la expresión de todas las ideas que tenemos sobre él. Si estas ideas internas cambian, entonces se crea una mutación biológica: el cuerpo cambia y los órganos funcionan mejor.Además de los pensamientos que rondan en nuestro interior, otra clave para madurar en vez de envejecer es el amor. El amor baja el nivel del colesterol porque las caricias y los mimos segregan ciertos péptidos en las células cerebrales, de manera que canalizan el colesterol en diferentes rutas metabólicas.Toda esta información invaluable nos sirve para recapacitar y comenzar hoy mismo a trabajar en el rescate de nosotros mismos pensando, sintiendo y actuando con conciencia. Les menciono todo esto porque vamos a entrar en el tema de las actividades sugeridas para realizar en la edad madura. Sin embargo, espero que sus hijos también lean esto para que también puedan comprender esta etapa que les toca vivir a ustedes y que algún día les tocará a ellos.Al comenzar a escribir esta sección hice una lista de actividades posibles para mejorar tu vida en esta etapa, pero me dije: “No, Lilia, se parece a infinidad de artículos de revistas que hablan de la salud o de panfletos de gobierno en donde asesoran a las damas a tejer, bordar, bailar —que está muy bien— y a los caballeros a jugar ajedrez, pintar, hacer talacha —que también está muy bien—, pero sobre eso ya hay demasiada información, por lo tanto yo los quiero abrir a otras actividades.TOMA CONCIENCIA DEL MUNDO QUE TE RODEAQuiero contagiarlos con el virus de la renovación positiva de valores para ayudar al planeta Tierra y a los que vivimos en él. Debemos hacerlo como una señal de agradecimiento por el tiempo que nos ha regalado Dios para poder seguir viviendo en este hermoso planeta Tierra.Lo más importante en la vida es sentirse útil —para eso nacimos, para servir—. Se ha hablado del fin del mundo muchas veces, y no ha ocurrido, pero más bien no se ha entendido el concepto: es el fin del desamor en el mundo, es el principio de una era de transformación de la conciencia humana. Ya no es posible seguir viviendo rodeado de guerras, de niños violados y explotados, de mujeres y hombres masacrados por la injusticia, con la dignidad pisoteada por intereses políticos y comerciales. No quiero ser trovadora de malas noticias, pero esta es la realidad que debemos cambiar.Así como el ser humano está destrozado por el estrés y el agotamiento que todo esto produce, la Madre Tierra tampoco puede más. Los idealistas, los ecologistas, los científicos llevan años gritando que se pare la inconsciente explotación de los recursos naturales, la contaminación generalizada, la tala de bosques, los efectos desastrosos en los polos, pero los poderosos no paran la masacre. Viendo esta realidad, sueño con que los adultos maduros hagamos algo al respecto, que seamos el ejemplo para los más jóvenes de un amor consciente ofreciendo nuestro tiempo, nuestra experiencia, nuestras ganas y nuestras manos para ayudar a reconstruir los valores dormidos.Ese tiempo de soledad que genera tantas quejas se puede llenar ayudando a mejorar la realidad actual. Hay niños huérfanos que anhelan un ratito de cariño y de atención. Cuando llega uno a los orfelinatos, corren a abrazar al que los visita, en busca de un poquito de mamá y papá que les brinden afecto. Con gestos tan pequeños como leerles un cuento o regalarles un dulce o un juguetito, los llenas de alegría. En los asilos, en las casas de retiro, en los hospitales, hay muchos seres cansados y enfermos a quienes les urgen orejitas que escuchen sus historias entrecortadas de olvido, una mano que les lleve una cuchara a la boca o les acaricie la frente.A mí me tocó vivir todo esto cerca de la Madre Teresa de Calcuta aquí en México, y estas vivencias cambiaron de repente y para siempre mi conciencia. El velo de egoísmo que cubría mi alma se cayó y entendí qué significaba realmente el amor.Deseo que ustedes también logren descubrir el poder del amor. Por eso, los invito a invertir su amor en tareas de conciencia; es la mejor actividad para sentirnos útiles en esta etapa de la edad madura. Pueden comenzar con algunas de las siguientes sugerencias:   • Planta un árbol.   • Separa la basura para reciclar.   • Recoge envases y bolsas de plástico del suelo.   • Si vives cerca del mar, organiza brigadas que recojan objetos de plástico, ya que estas cosas matan aves, tortugas y peces.   • Ayuda a los protectores de animales.   • Apoya a Greenpeace.   • Dona ropa y alimentos a la gente necesitada.   • Ayuda a tu comunidad participando en actividades voluntarias.Al cooperar con nuestro tiempo y esfuerzo para aliviar la pobreza, la tristeza, la soledad, estamos convirtiéndonos en “instrumentos de Dios”.En la calle de Limantitla número 2, en la Ciudad de México, se encuentra ubicada una casa de asistencia que se llama Hogar de Nuestra Señora de la Consolación. Es para niños incurables, con enfermedades mentales severas, la mayoría encamados por su avanzado estado de incapacidad. Hay criaturas de todas las edades, y las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Concepción cuidan de todas ellas. Es una casona antigua de techos altos, un lugar humilde pero con gran dignidad. Todo está muy limpio y hay amor en todos los rincones.Hace algunos años, fui con mi amiga Vitty a conocer la casa, pues la Madre Teresa nos pidió que fuéramos a ayudar y a llevarles comida y ropita. Las hermanas nos recibieron con gran cordialidad, y una de ellas nos acompañó para explicarnos la labor que realizaban en ese lugar.Comenzamos a recorrer las diferentes habitaciones, entramos a un cuarto que está lleno de cunas y saludamos a las voluntarias que atendían a esas criaturas. ¡Con qué ternuras las trataban! Eran seres muy pequeños y completamente desvalidos. Alimentar a esas criaturas es muy difícil, pues no pueden tragar y para que logren comer toma mucho tiempo, paciencia y amor de las personas que cuidan de ellas.De ahí pasamos a otra habitación donde había niños y niñas más grandecitos, todos acostados en sus camas. Me acerqué para acariciarlos —no se imaginan cómo agradecen estas criaturas una caricia, sus ojos tristes sonríen cuando uno llega a acompañarlos un ratito—. Mientras los miraba pensaba en cómo ansían una caricia y qué tristeza que la mayoría de las personas piensen que no se dan cuenta, porque viven en su mundo alejado de la realidad, y eso no es cierto. Ellos sienten el amor. No lo pueden expresar en su mundo de silencio, pero cuando uno los toma de la mano sienten el calor de un ser que se preocupa por ellos y sienten consuelo. Al darles un beso se les ilumina el alma. Yo podía percibir su agradecimiento y estaba tan feliz con ellos que me quedé largo tiempo regalándoles sonrisas y cariño.La hermana nos condujo después a una habitación donde se encontraban los niños y niñas que podían desplazarse por sí solos, todos ellos deambulaban en sus sueños y balbuceaban palabras. Cuando alguien llega de visita, les da mucha alegría y llegan enseguida a abrazarlos y a pedir golosinas. Muchos de ellos te llaman mamá y te toman de la mano para jugar. Les encanta acariciar el pelo; su mundo está en la búsqueda de sentimientos y sensaciones que les son agradables. Yo tenía los ojos llenos de lágrimas, pues percibía esa búsqueda en ellos. Todos buscaban amor; solo pedían amor y tiempo.Mi amiga se quedó con ellos y yo me dirigí a la cocina puesto que era la hora de la comida. Cuando entré a la cocina, la hermana que me acompañaba se tuvo que ausentar por un momento, entonces yo me puse a ayudar. En medio de todo ese movimiento, me encontré con una mujercita que se movía sobre una carretilla hecha de una tabla, con ruedas de patín —ese era su medio de transporte, pues no tenía piernas— y vi mientras una de las hermanas le ponía sobre su carretilla una olla llena de arroz y le entregaba un cucharón. Ella, con una enorme alegría, la recibió y le dijo: “Gracias a Dios que nos permite hoy, nuevamente, llevarles a estos angelitos de comer”. Yo estaba emocionada viéndola pues era una vivencia muy profunda para mí. Cuando ella salió de la cocina le pregunté a una de las hermanas que si ella vivía en la casa, y la hermana, llena de orgullo, me dijo que no, que ella venía desde su casa, que quedaba lejos de ahí, en su carretilla, todos los días, para ayudarlas a dar de comer a los niños, sirviendo platos con su cucharón.No pude pronunciar palabra. Solo atiné a tomar unos platos y me acerqué a donde ella estaba para que los llenara. Se me quedó mirando y me dijo: “Qué bueno que llegaste a echarnos la mano. Aquí hay mucho que hacer”, y me sonrió. Su sonrisa me llegó al alma. Lo único que le pude decir fue: “Que Dios te bendiga mil veces, eres una bella lección inolvidable para todos aquellos que pensamos que nos merecemos todo sin ser capaces de compartir nada”. Y pensé, además nos quejamos amargamente si algo en nuestra egoísta vida no funciona exactamente como queremos. Me incliné, la abracé, la besé y le dije: “Gracias a Dios existes, hoy aprendí tanto de ti”. Ella, con humildad, bajó los ojos y, con su dulce sonrisa, siguió llenando los platos; platos llenos de amor.ESTAR CERCA DE LA MADRE TERESA ME CAMBIÓ LA VIDATuve el gran privilegio y la bendición de estar cerca de la Madre Teresa de Calcuta. Ella fue la que me puso en este camino al que me dedico ahora, escribiendo y dando conferencias y cursos sobre el tema de la conciencia.El haber estado en contacto con un ser maravilloso como ella cambió el curso de mi vida. La primera vez que la vi en México, en la capilla de la casa de las Misioneras de la Caridad, su sola presencia de amor hizo que el velo del egoísmo que cubriera mi alma se cayera, y de ahí en adelante mi forma de ver la realidad cambió.Yo estoy segura de que los encuentros los planea Dios para despertarnos —por medio de tantos maestros que se cruzan en nuestro camino— para que podamos evolucionar por medio de sus enseñanzas. Estoy convencida de que no existen las casualidades; son causalidades.Me gusta pensar que un viento tenue nos mueve para estar en el lugar correcto y en el momento correcto para que los encuentros ocurran. A mí me llevó al encuentro con la Madre Teresa y en uno de los gloriosos días que estuve con ella me encontré nuevamente con la fe consciente que me llevó a entender el “amor de Dios”.Estábamos las dos solas en su casa de las Misioneras de la Caridad en México, en un pequeño cuartito al lado de la capilla hablando, y yo le pregunté cuál era el camino que yo debía tomar para dar servicio y agradecerle así al Creador que nos dio la vida, toda las bendiciones que me daba siempre. Entonces ella dijo: “Antes que nada quiero preguntarte algo: ¿quieres ser instrumento de Dios para ayudar en este mundo?”.Yo le contesté que sí y ella me tomó de la mano, entramos a la capilla, nos hincamos frente a la imagen del Señor de la Misericordia, puso su rosario en mi mano y sujetándola me dijo: “Dile al Señor que quieres ser su instrumento”. Yo lloraba como María Magdalena y en silencio le dije que quería ser su instrumento. Ella me miraba y sonreía, y me preguntó: “¿Ya le dijiste?”. Le respondí que sí y me dijo: “Ahora dale permiso para que haga uso de ti”. Me le quedé mirando sorprendida y le dije: “¿Yo le tengo que dar permiso a Él? ¡Él no necesita de mi permiso!”. Y la madre Teresa me respondió: “Él respeta tu libre albedrío. Tú le tienes que dar permiso para que haga uso de ti y seas su instrumento”. Más lágrimas emanaron de mis ojos y, entre sollozos, le di permiso. En ese día inolvidable cambió el rumbo de mi vida.